El precio oculto de ser una persona con muchos talentos
¿Y si el problema no fuera la falta de talento... sino la falta de enfoque? Durante años pensé que, para crecer, necesitaba seguir aprendiendo. Un curso más. Una certificación más. Un nuevo proyecto. Otra idea. Hasta que comprendí que mi mayor obstáculo no era la falta de conocimiento. Era la dispersión. Siempre he sido una persona curiosa. Me apasiona aprender, crear y emprender. A lo largo de mi vida trabajé en el sector financiero, construí una empresa de viajes, viví en diferentes países, escribí un libro y me formé en distintas disciplinas relacionadas con el desarrollo humano. Durante mucho tiempo pensé que esa diversidad era mi mayor fortaleza. Hoy sigo creyendo que lo es. Pero también entendí que tener muchos talentos no sirve de mucho si no existe la claridad para enfocarlos en una misma dirección. Con los años descubrí que el talento, por sí solo, no construye resultados. Lo que los construye es la capacidad de permanecer. Permanecer cuando aparece una nueva idea. Perma...